Sigo siendo aprendíz,
en cada beso
y con cada cicatriz
algo pude entender,
de tanto que tropiezo
ya sé cómo caer.
Y va liviano,
mi corazón gitano,
que sólo entiende de latir a contramano.
No intentes amarrarme,
ni dominarme,
yo soy quien elige cómo equivocarme.
Aprovéchame,
que si llegué ayer,
me puedo ir mañana.